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Recorrer y dar un paseo por la Gran Vía, asombrarnos con su parecido a Buenos Aires; descansar en el Paseo del Retiro; sentarse en una cafetería de la Plaza Mayor; quedarse pasmado con los Velázquez y Goyas del Museo del Prado deslumbrarse con la flamante Terminal de Barajas son solo algunas de las excursiones casi obligatorias, para los viajeros que llegan a la capital de España. Pero si tenemos la idea de conocer el Madrid de todos los dias, su esencia, el Madrid autentico, se nos impone otro programa: salir de tapas. Que no es más que ir de bar en bar, caminar de barrio en barrio y dejarse perder en ese ritual del “jamón serrano, cervezas, tortillas, vinos, quesos, lomos y otras exquisiteces”. Aquí te ofrecemos algunas propuestas para saber de qué se trata y entender la idiosincrasia de los madrileños.

1. Opción callejera

" El capricho extremeño “, en Carlos Arniches 30, El Rastro. La más célebre feria de Madrid, cada mañana de domingo, se convierte en un verdadero hormiguero humano serpenteante entre puestos ambulantes. Sobre el mediodía, y hasta las cinco de la tarde, se deja de comprar ropa, discos, libros o simples chucherías, ha llegado el momento de agolparse en los bares para tapear. Ninguna promoción en las guías de turismo, pero si muy favorecido por los comentarios del boca en boca, "El capricho extremeño" es un fabuloso punto de partida para iniciarse en este imperdible gran rito madrileño.

Esta típica cantina, es atendida desde hace cincuenta años por la misma familia, tan pequeña que no tiene mesas ni sillas. Nada más que dos mostradores: uno con dulces artesanales, elaborados en Extremadura, y otro para la especialidad del local, las tostas, generosas rebanadas de pan que van acompañadas por distintas exquisiteces. Las más festejadas son las de “salmón, queso manchego, jamón serrano, mejillones, pulpo, anchoas y ensaladilla”, todas son servidas en bandeja individual o en platos de tergopor para qué, puertas afuera la gente deguste comiendo de pie en la calle, sentados en la vereda o improvisando una mesa en el capó de cualquier auto. La cantina, sólo abre los fines de semana y feriados, siempre está lleno. Sus precios son muy económicos: una tosta más una cerveza, cuatro euros.

2. Opción clásica

"El Almendro", en Almendro 13, La Latina. Una advertencia para los presupuestos más ajustados: las cañas (cerveza tirada, de máquina) son servidas sin tapas, que deberemos ordenar, y pagar, por separado. Más allá de eso, es muy popular, el ambiente con barriles reciclados en mesas y bancos de madera, con el típico estilo de las tabernas de toda la vida. La Latina es un tradicional de Madrid, que ha sido modernizado en los últimos años, e invadido por jóvenes de clase media alta.

El local a pesar que tiene dos plantas resulta muy pequeño y, como suele ser recomendado enfáticamente por las guías turísticas, madrileños y extranjeros lo rebalsan con facilidad, en especial los domingos. La carta es contundente, pero algo escueta: deliciosos los salmorejos, los huevos rotos con pisto, las rosca de queso, lomo, morcilla o lacón, y gran variedad de tostas, ideales para acompañar con vino blanco. Cuando está listo un pedido, los cantineros hacen sonar la campana. El bar ganó fama extra porque el cantante Ismael Serrano, para algunos el sucesor de Serrat, lo nombra en una canción: "Al salir de El Almendro ya iba muy borracho/se desplomó en el asfalto y me incliné a su lado".

3. Opción elegante

"La Bardemcilla", Augusto Figueroa 47, Chueca. En el barrio donde se concentra la comunidad homosexual madrileña, sobresale este local de los Bardem, una de las célebres familias del cine español.

La decoración, sorprenderá agradablemente a los cinéfilos, en el lugar se llevan todos los aplausos los pimientos rellenos, la ensalada de bacalao, los boquerones, el revuelto de morcillas, los pepinillos y los escabeches. La Bardemcilla, además de lugar de tapas, funciona como restaurante y ofrece platos cinematográficos como "Huevos de Oro" (huevos fritos), "Perdita Durango" (papas con mojo) y "Jamón jamón" (porción de croquetas de excelente reputación, calificadas como las mejores de Madrid).

4. Opción bohemia

"Marian", Plaza Tirso de Molina. Un archiconocido rincón de Madrid que los adoradores de Joaquín Sabina conocen a la perfección. El cantante andaluz vive en el tercer piso de uno de los edificios ubicados frente a la plaza.

Otro clásico de la zona: el bar "Marian". Los dioses cocinan en el lugar y resulta imposible resistirse a las estupendas "patatas al infierno", suelen dejar el paladar ardiendo y obligan a seguir tomando cerveza y, por supuesto siempre acompañadas con más tapas.

Parte de la plaza fue cerrada al tráfico y reacondicionada, en parte para deshacerse de los yonkies que habían copado el lugar. Los bares, ayudados por las reformas municipales, colocaron decenas de mesas al aire libre, con lo que el lugar se convirtió en punto de encuentro para los atardeceres y las noches estivales. "Marian" también es una gran opción para tapear al sol los domingos, entre platos de calamares, jamón ibérico, tortillas, orejas y chorizos.

5. Opción secreta

"Bar Fm", Olmo 35, Lavapiés. Es una tasca casi desconocida hasta para la mayoría de los madrileños, pero que viene a reflejar perfectamente la fisonomía del barrio más multicultural de la capital española: entre sus clientes se mezclan: egipcios, marroquíes, paquistaníes, argentinos, venezolanos, franceses, japoneses, indios y, por supuesto, españoles.

El hecho de estar desconectada con el circuito turístico masivo convierte a "Fm" en una taberna súper auténtica y muy accesible, especialmente para los apasionados de los embutidos.

Con cada caña, el cantinero sirve una tapa del genuino, y delicioso, jamón serrano. Podríamos seguir varias horas con cerveza-jamón, pero también es muy recomendable degustar los quesos, en especial el manchego. Menos solicitado, el tomate Raf, cultivado en Almería tiene fama de ser uno de los mejores del mundo, es una exquisita revelación.

 

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